ABARÉ A LA GADITANA’: EXPLOSIÓN DE ALEGRÍA Y CARCAJADAS CON EL ‘CARNAVAL’ DE LAS NIÑAS DE CÁDIZ. ¡PA MEAR Y NO ECHAR GOTA!

publicado en CABARETCOMEDIACOMEDIA MUSICALPERFORMANCETEATRO por Aldo Ruiz

CALIFICACIÓN.- EXCELENTE: 8’5

Los jueves, a las 22:30, en el Teatro Alfil, se puede disfrutar de uno de los montajes más graciosos y divertidos del momento; ‘Cabaré a la gaditana’, a cargo ‘Las Niñas de Cádiz’ -anteriormente llamadas ‘Chirigóticas’-. Ana López Segovia dirige un espectáculo que está a medio camino entre el cabaret, la performance, el concierto y el teatro. Un show desternillante que ella misma protagoniza junto a Alejandra López y Rocío Segovia; tres gaditanas que tienen una guasa que no se puede aguantar. 

“El arte de la poca vergüenza”. Así califica el productor musical Luis Lázaro el trabajo de ‘Las Niñas de Cádiz’ en su nuevo montaje. Y, razón, no le falta. ‘Cabaré a la gaditana’ es la representación en su máxima expresión del carnaval gaditano. Una explosión de alegría y carcajadas provocada por tres mujeres auténticas y graciosas donde las haya, que tienen una chispa, un ingenio y una guasa a prueba de bombas.

Tras más de diez años con la compañía ‘Chirigóticas’, estas todoterreno del humor regresan ahora a los escenarios, mostrándonos su verdadera esencia -sin trampa ni cartón- y con un humor más genuino -aún si cabe-. Un humor sin aditivos, sin complejos y sin anestesia, directo a la yugular de los espectadores y, con un único objetivo; provocar el mayor número de carcajadas posibles. ¡Y vaya si lo consiguen!. ‘Cabaré a la gaditana’ no se puede encuadrar dentro de ningún género porque es una cóctel molotov que mezcla el teatro, la performance, el concierto y el cabaret. Una combinación explosiva que desemboca, tras más de noventa minutos, en un aluvión de risas y carcajadas constantes. Y, cuando parece que un número es insuperable, el siguiente es mejor todavía. Así, hasta el final. 

El espectáculo, dirigido de forma brillante por Ana López Segovia, está basado en textos y canciones compuestas por ellas mimas (‘Las Niñas de Cádiz).  Y, durante el mismo, podemos disfrutar de un singular desfile de personajes e historias tremendamente surrealistas pero que, sin embargo, están sacadas de la cruda realidad. El show comienza, por todo lo alto, con un número musical protagonizado por tres mujeres embarazadísimas que le cantan a los padres de sus futuros hijos, tres obreros de la construcción que estuvieron varios años en la ciudad andaluza – y que las dejaron preñadas- mientras construían el puente de la Bahía en la ‘época dorada’ de Teofila Martínez. Un arranque que nos deja muy buen sabor de boca y que da paso a tres actuaciones individuales, a cada cual mejor. En la primera, Rocío Segovia se mete en la piel, a ritmo de versos, de ‘Juana La Loca’. A continuación, le llega el turno a Alejandra López que nos mata de la risa con su recreación de ‘Cleopatra’ y sus desternillantes bulerías egipcias. ¡Sin palabras. Eso es para verlo!. remata estos sketches individuales Ana López Segovia encarnando a la canciller alemana, Ángela Merkel. Simplemente genial. Las tres están maravillosas, pero López Segovia tiene un don especial para el humor y una vis cómica extraordinaria, además de ser una actriz increíble y, para más inri, canta fenomenal. Su imitación de la Merkel es para verla en bucle, una y otra vez. Vamos, ¡Pa mear y no echar gota!.

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De izquierda a derecha; Rocío Segovia, Alejandra López y Ana López Segovia, ‘Las Niñas de Cádiz’.

Pero, aquí no termina la cosa, cuando el espectáculo está en su momento álgido, las tres aparecen juntas de nuevo sobre las tablas del Alfil para deleitarnos con un sketch en el que interpretan a tres integrantes de una comuna hippy que se alimentan de comida vegana. ¡Buenísimo!. De hecho, hay momentos tan hilarantes, que ellas mismas no pueden aguantarse las risas al mirarse las unas a las obras. Y, para finalizar, el famoso sketch de ‘Estoy malita de los nervios’ que las andaluzas vienen haciendo desde sus primeros espectáculos y, que tanto éxito les ha dado. Un número graciosísimo, en el que se meten en la piel de tres marujas andaluzas, exageradas en plan hiperbólico, que hablan sobre sus hijos y sus maridos, sobre sus quehaceres diarios y sobre lo malitas que se encuentran. Es, sin duda, el colofón perfecto para este cabaré surrealista y carnavalero, entonado a base de copla y coplillas, hiper-recomendable e hiperloco, irreverente y divertido al máximo, con el que logras olvidar todas las penas durante noventa minutos. No se le puede pedir más. Solo una cosa; habrá que repetir.