Citeyoco, 7/11/2020. Luna Longoria.

El Festival Internacional de teatro de la ciudad de Badajoz, tras 13 funciones, cierra sus puertas hasta el próximo año con la premiada obra en los Max 2020 como mejor espectáculo revelación “El viento es salvaje” de Las niñas de Cádiz. Una obra donde se mezclan al más puro estilo gaditano las tragedias griegas de Medea y Fedra, en una trama actual contada con múltiples y acertados guiños a la literatura española; todo en clave de chirigota. 

Del germen del teatro nos llega hoy “El viento es salvaje” de la literatura griega aparecen sobre las tablas aires y referencias a Cádiz. Presentado con gracia, desparpajo y mucho verso recitado o cantado como si de una chirigota se tratara, esta compañía ha conseguido convertir lo difícil en sencillo, pues dispone sobre el escenario de muchas  y acertadas referencias al género en una obra mayúscula que, acertadamente, bien supieron ver los premios Max 2020.

La obra “El viento es salvaje” narra la amistad de dos amigas que se desarrolla movida entre dos extremos; la suerte y el infortunio, la confianza y los celos, la carcajada y el drama…  Estas protagonistas, desprovistas de sus peplos y túnicas y actualizadas bajo un tamiz gaditano que dota al montaje de un tono cómico aquello que bien conocemos como drama. Este nuevo y divertido enfoque se torna tragedia cuando el conflicto aparece en escena. La actriz Ana López Segovia (que asume la autoría y dirección) desgrana el verso a su (acertado) antojo, mezclando chirigota con verso empleando referencias lorquianas y vallinclanescas entre otras, dejando hueco también para el clásico coro griego convertido en alcahuetas de un pueblo gaditano. Acertada, como repito, esta mezcla de conceptos convertida previamente en texto y puesta en escena con el apoyo de José Troncoso, que ha estado muy presente a lo largo de este festival pacense (en las obras “La geometría del trigo” y “Con lo bien que estábamos”).

Además junto con Ana López Segovia,-que desarrolla entre otros un papel masculino que parece extraído de uno de los textos de Federico García Lorca,- actúan Alejandra López, que protagoniza el drama de Medea junto con Teresa Quintero en el papel de Fedra, y por último Rocío Segovia que interpreta entre otros al divertido mensajero que, casco de moto en mano, relata las cómicas desgracias de las protagonistas. Un compendio de personajes actuales bien hilados y orquestados que se ven continuamente interrumpidos por el viento de levante, tan presente en Cádiz. Y es que esta obra, arrastra y cautiva con una esencia muy personal, que solo esta compañía podría haber realizado. 

El vestuario (Miguel Ángel Milan) aúna al elenco empleando una estética similar (minimalista y elegante) con cierta versatilidad para poder adaptar los personajes según la exigencia requerida en el desarrollo de la obra.

Con una puesta en escena sencilla, únicamente ambientada con 4 banquetas y el atrezzo. Esto consigue que el peso de la obra recaiga fundamentalmente en el texto en lugar de en otros artificios.  Esto ocurre también frente a las canciones que este cuarteto actoral de Las niñas de Cádiz nos ofrecen a lo largo de la obra.